viernes, 29 de julio de 2016

El Parto en Casa, una experiencia de cuidado.

Últimamente se ha puesto muy de moda el concepto del Parto en Casa como algo idílico y maravilloso a la hora de traer un hijo al mundo. Realmente puede ser una experiencia magnífica tanto para el bebé como para la madre, sin embargo hay que tener en cuenta muchos aspectos que se pasan por alto y muchas circunstancias que se están ignorando, entre otras cosas porque hace algunas generaciones que se ha perdido esa "costumbre". Es importante tener en cuenta dos aspectos fundamentales. Lo primero, que el parto no puede considerarse como algo aislado o puntual desconectado de la trayectoria sexual, emocional y psicológica de la mujer que va a dar a luz. Lo segundo, que el trabajo de parto o mejor dicho nacimiento, es un trabajo que realiza el niño con la cooperación de la madre. Como dice Fréderick Leboyer, el niño nace y la madre da a luz. Es la primera experiencia vital que debe realizar el bebé y que se produzca con éxito o que se convierta en un fracaso, va a quedar grabado en su subconsciente y forjará su carácter el resto de su vida. La mujer debería permanecer abierta, danzando al ritmo de sus contracciones con libertad total de movimientos para adoptar aquellas posturas que faciliten los progresos del niño y por supuesto, debe estar en un estado  de intimidad y confianza en ausencia total de miedo o estrés.



Ahora es fácil encontrar cualquier enfermera con un monitor y una piscina hinchable que te puede vender el momento más importante de tu vida como un sueño, eso sí, a cambio de un dineral. Hay que tener mucho cuidado con quien contratamos este tipo de servicios porque luego, en el momento más crítico y más vulnerable pueden hacer un trabajo decepcionante. Estas matronas que aparecen ahora como setas por todas partes, no van a garantizar para nada que el parto se realice con éxito porque es algo que depende exclusivamente de la madre y del bebé. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad que ha descuidado totalmente la responsabilidad de la mujer respecto de su propia sexualidad. La mujer occidental se ha acostumbrado a tomar pastillas para los dolores de la regla, a tomar otras pastillas para controlar su natalidad, a recurrir a métodos artificiales cuando no consigue un embarazo o como al final suele ocurrir, acudir a un hospital para que la anestesien y le "saquen" el hijo de cualquier manera. La mujer lleva mucho tiempo descuidando sus atenciones sexuales y muy despegada de su cuerpo. Vive en un profundo desconocimiento de su propia naturaleza sexual, aun cuando existe libertad sexual y derechos para todo. La mujer actual vive en una sociedad que le provoca altísimos niveles de estrés y ansiedad que bloquean todos sus procesos sexuales. Vive encogida, contraída, asustada y con grandes bloqueos a nivel físico y psicológico. Aparecen entonces trastornos como la endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, relaciones sexuales dolorosas o traumáticas, infertilidad, etc. Una mujer sana es una mujer que disfruta y es feliz, que danza, baila y está conectada con la naturaleza. Una mujer sana siente su líbido despierta de forma natural y no tiene ningún miedo, algo que no suele ser usual cuando se vive de espaldas a las necesidades del cuerpo, con una vida sedentaria, mal alimentada y con altos niveles de estrés.

El momento del parto debería ser contemplado mucho tiempo antes incluso de la concepción. Tengamos en cuenta que éste se produce en un estado de trance, en el que el subconsciente de la mujer se pone al mando del proceso. Es la sabiduría del cuerpo la que se activa y la mente racional se queda en "standbye". Aquellos conflictos emocionales de todo tipo que hayan sido reprimidos en el subconsciente van a emerger en ese momento y puede ser como abrir la Caja de Pandora. Sentimientos que han sido controlados por la mente racional no van a encontrar obstáculos en el momento del parto y la mujer va a revivir momentos de angustia, rabia, miedo y dolor, sobre todo mucho dolor, que no  ha sido sanado antes del parto. El resentimiento también puede aflorar. Sobre todo el resentimiento hacia la figura de la madre. La sociedad ha promovido una ruptura enorme con la madre y con la maternidad. La madre es una maruja, cuando se es madre se deja de ser joven, cuando se es madre la mujer deja de ser atractiva, etc. Ser madre no vende, es algo casposo. Así que las mujeres jóvenes no se identifican con la figura de su madre, no quieren ser igual que sus madres, no quieren hacer las cosas igual que sus madres. Algo que nos daría pistas de porqué algunas quieren ahora un parto en casa. Sin embargo, tener resentimientos hacia la madre y hacia la idea de maternidad, no es algo que vaya a resultar beneficioso a la hora de dar a luz. Al contrario, es un bloqueo enorme que puede convertir un proceso de parto idílico en casa, en una cesárea de urgencia en el hospital. 

Nunca recomendaría un parto en casa a una mujer que no está en paz con su madre.

Muy a mi pesar tengo que reconocer que el parto en un hospital es la única opción para aquellas mujeres que no han realizado un trabajo importante de "reconexión" con su cuerpo o que no han sanado sus conflictos afectivos con su madre. Una mujer con un historial sexual traumático y que no ha aprendido a gestionar sus miedos, no debería arriesgarse a realizar un parto en casa. Dicho de otra manera, una mujer que ya tiene un largo historial ginecológico de trastornos y enfermedad, no debería plantearse prescindir de la atención médica ni hacer experimentos en el momento más importante de su vida sexual.  No podemos esperar que con cuatro clases de preparación al parto y dos talleres de lactancia se puedan resolver los graves conflictos sexuales que la mujer lleva sufriendo desde que tuvo su primera regla. Es un auténtico disparate. La sexualidad de la mujer no es sólo algo físico, sino que tiene profundas implicaciones emocionales y psicológicas que deben ser atendidas desde muy temprana edad. Es una filosofía de vida y un camino de auto-conocimiento "experiencial" que no puede aprenderse leyendo un libro. Un parto no es un eslabón aislado de una cadena, es la cadena entera. Un parto son todas las menstruaciones, todas las relaciones sexuales, el puerperio, la lactancia y la crianza de ese hijo. La conciencia corporal o el subconsciente no entienden nada como separado y para él no existe el tiempo. Gracias a eso podemos traer un trauma del pasado al presente y sanarlo, porque ese trauma se está viviendo "ahora" siempre y también por esto mismo, todos los traumas pueden emerger de golpe en un momento dado si no se han resuelto previamente. 

Cuidado con el Parto en Casa.