lunes, 24 de agosto de 2015

El Código Transgeneracional, tu ADN psicológico.

En nuestra terapia combinada de Coaching Integral utilizamos todo tipo de herramientas para que el cliente pueda descubrir sus propios recursos para afrontar la enfermedad y alcanzar sus objetivos. Estos recursos a veces se encuentran ocultos detrás de algunas proyecciones psicológicas inconscientes que influyen decisivamente en su forma de ver y entender su propia experiencia vital. Carl G. Jung describió la gran importancia de los procesos psíquicos que son programados por el Inconsciente Colectivo y dentro de éste, el Inconsciente Familiar, es el que más nos afecta y determina en gran medida nuestra personalidad, nuestros proyectos de vida e incluso nuestra salud. El Código Transgeneracional, es el encargado de transmitir la herencia psicológica del clan familiar y es el responsable de que ciertos genes se activen o desactiven. Un código que sólo puede interpretarse a partir del contexto simbólico expresado en las fechas importantes del clan como son nacimientos o defunciones, los nombres, ceremonias, etc.

Los fantasmas en los genes


Como puede verse en este documental que acompañamos, los genetistas están descubriendo que a parte de la información contenida en los genes, existe otro tipo de información que han denominado "impronta" que sería la encargada de que un gen se exprese o no, o incluso que pueda determinar una enfermedad u otra. Esta es la base de la Epigenética, una rama de la genética que estudia como las circunstancias ambientales e incluso psicológicas pueden determinar el funcionamiento de los genes. Moshe Szyf, biólogo molecular y genetista y Michael Meaney, neurobiólogo de la Universidad de Montreal, descubrieron que cualquier situación de estrés traumático que pudiera haber padecido alguien podría alterar a su herencia genética. Como puede verse también en el documental, se han estudiado a las mujeres que vivieron el atentado del 11-S que estaban embarazadas en ese momento y se ha podido determinar, que aquellas que no consiguieron superar el trauma, han modificado genéticamente la respuesta ante el estrés de sus hijos. Esto ha dado lugar a una nueva especialidad, la Epigenética Conductual, que explicaría porqué algunas experiencias traumáticas no resueltas por nuestros antepasados, se acaban transmitiendo de padres a hijos.





La Herencia Psicológica



Ya en 1978 los psiconalistas María Törok y Nicolas Abraham, en su libro "La corteza y el núcleo", definen como Fantasma Transgeneracional a una especie de síndrome que afecta a gran cantidad de sus pacientes y que está determinado por aquellos traumas que han experimentado sus ancestros en épocas pasadas. Aquellos dramas familiares o eventos traumáticos que sus antepasados no han podido superar permanecen en el inconsciente familiar con la esperanza de que algún heredero, pueda curarlo o repararlo. Muchas veces son traumas que han sido silenciados por vergüenza, miedo o desconsuelo. Abortos, adulterios, violaciones, incestos, asesinatos o accidentes de cualquier clase determinan la salud del inconsciente familiar. Luego Annie Schüztenberger y el Dr. Salomon Sellam, han sido los que han descifrado este Código Transgeneracional y cómo se transmite de generación tras generación. ¿Qué hace que sólo un hermano de tres o cuatro, compartiendo la mismos genes, desarrolle una enfermedad del abuelo y los demás no? ¿Qué hace que un joven con un talento innato para el estudio lo desaproveche para dedicarse a cualquier cosa?. La respuesta está en su Árbol Genealógico Inconsciente.


El Código Transgeneracional


La información inconsciente familiar es un código simbólico, que a modo de ADN psicológico, se expresa mediante fechas señaladas de los miembros del clan, los nombres, onomásticas, ceremonias, accidentes y celebraciones. Cuando se estudia detenidamente el árbol genealógico del cliente empezamos a descubrir fácilmente cómo una fecha de nacimiento o de concepción de alguien coincide con la de otros, o cómo se repiten los mismos nombres e incluso, como se repiten el orden en que distintas generaciones han tenido a sus hijos. No es ninguna casualidad que, por poner un ejemplo, mi abuela tuviera dos hijos, después un aborto y luego naciera una niña; y que mi madre, una generación después haya tenido la misma secuencia. Se repiten patrones familiares, enfermedades, accidentes e incluso oficios. Un oficio determinado puede significar que el cliente está reparando una situación traumática del pasado. Un ejemplo sería el de un taxista que es yacente de su abuela. Es decir, la abuela fallece el mismo día de su cumpleaños cuando él es muy pequeño, lo que determina que el proyecto-sentido de la abuela, se convierte en la herencia inconsciente del cliente. Este se siente atraído por el oficio de taxista sin saber que, la abuela durante la Guerra Civil se quedó abandonada con sus hijos muy lejos de su hogar, esperando que el abuelo o alguien fueran a recogerlos para llevarlos de vuelta a casa. Este trauma familiar, que vivió la abuela, queda flotando en el inconsciente familiar hasta que ese nieto lo repara "simbólicamente" trabajando de chófer de taxi.

La Bella Durmiente o el síndrome del yacente



Muchas veces la pérdida de un miembro del clan familiar, como puede ser el fallecimiento de un niño, ocasiona una situación de duelo no resuelto, porque alguien o todos se niegan a aceptar una muerte tan injusta. Esa situación de duelo sin resolver y ese dolor se intenta reparar concibiendo a un nuevo miembro de la familia. Es significativo comprobar, cómo una madre puede concebir, incluso años después, a un hijo en fechas muy próximas a la fecha de defunción del otro miembro. El recuerdo triste de esa defunción, aun cuando ya se hay olvidado, mueve al inconsciente para concebir un nuevo hijo, que lamentablemente llevará sobre sí la carga de ese fallecido. Son hijos de sustitución o de reemplazo, e incluso puede que algún hermano haya nacido ya con el proyecto inconsciente, de reemplazar al primogénito, cuando este ha sido deseado. Puede ocurrir que el fallecimiento haya ocurrido cuando la madre ya no tiene edad o posibilidad de tener más hijos y entonces serán las siguientes generaciones las encargadas de reponer esa pérdida.

El cuento de la Bella Durmiente ilustra muy bien el arquetipo del Yacente. Es decir, la persona encargada de velar y reparar a esa defunción, que el clan familiar no ha aceptado. Como si se tratase de un sortilegio o un maleficio, la persona se siente influida desde su mismo nacimiento o a veces más tarde, por aspectos inconscientes que no le son propios. Suelen ser personas tristes que sienten como que "viven la vida de otro" que huyen de las celebraciones, las fiestas y los placeres de la vida. Suelen padecer enfermedades de tipo auto-inmune, infecciones crónicas y alteraciones psicológicas varias. Aunque la forma de dormir o "yacer" les delata. Sienten una gran afición por dormir, permanecen durante toda la noche estirados sin moverse y con las manos cruzadas sobre el pecho o el vientre, tienen preferencia por dormir en una oscuridad absoluta, y pueden padecer bruxismo, sonambulismo o terrores nocturnos.

La terapia transgeneracional


La lectura del árbol genealógico del paciente se hace indispensable para poder establecer la red de lazos familiares que mantienen unidos a los miembros de la familia y cómo le afectan al cliente. Luego se determina que aspectos del inconsciente familiar hay que "desprogramar" o qué duelo no resuelto debe hacer, para que pueda despertar todo su potencial y desarrollar su propia capacidad auto-sanadora. La programación neurolingüistica y las técnicas de hipnosis ericksoniana, son dos de las herramientas más efectivas para la resolución de este tipo de conflictos aunque no son las únicas.