lunes, 13 de julio de 2015

El Cuento de las Lecheras.

Casi una tercera parte de los productos que puedes encontrar en un supermercado son productos lácteos o están elaborados a partir de la leche. Es una materia prima de gran consumo que produce grandísimas cantidades de dinero y la industria lechera es sin duda la más poderosa dentro del mundo de la alimentación. El volumen de negocio y publicidad que mueven dos grandes firmas, como  Nestlé o Danone por poner sólo un par de ejemplos, es enorme. Seguramente habrás oído miles de veces el cuento que las industrias lecheras utilizan para convencernos de los bueno, buenísimo que es tomar leche. 

Sin embargo, ¿es tan beneficiosa la leche como nos hacen creer?... Esto es la leche.

La clave del éxito

Sin duda, el argumento principal en el que se basa el éxito de la industria lechera radica en el concepto beatífico y maternal que a nivel psicológico conservamos de la leche. Es el primer alimento que tomamos después de nacer y nos lo da nuestra mamá. La implicación emocional de protección y ternura que despierta la imagen de una madre amamantando a su hijo es muy poderosa. La leche es de por sí un símbolo que a nivel inconsciente tiene raíces muy profundas que forman parte incluso de la psicología del individuo. Es difícil desligar el concepto de maternidad y la leche. Es algo tan intrínseco a nuestra propia identidad que popularmente juzgamos el carácter de alguien en función de la "buena o mala leche que tiene".
Realmente es un trabajo muy costoso en consulta, conseguir que el cliente se deshaga de estas creencias maternales acerca de este alimento, cuando en algún caso hay que proponer una dieta que lo excluya. Podríamos hablar incluso de auténtica adicción a este alimento, ya que en muchas ocasiones la implicación emocional es muy poderosa. Eliminar la leche de su dieta puede significar lo mismo que eliminar su dosis diaria de cariño y protección.

Por otro lado, es sabido desde hace años que cuando se combina la textura grasa de la leche con el azúcar y una pizca de sal, se activan los circuitos neuronales del placer y la recompensa en el cerebro. Esto es sin duda, debido a que a muy temprana edad, nuestro cerebro reconoce estos aspectos de la leche materna como el primer alimento emocional que nos produce satisfacción.

¿Hacen falta más argumentos de venta para que este producto sea el más consumido del mercado?

El alimento medicamento

Últimamente aparecen multitud de productos lácteos a los que se les otorga propiedades medicinales para el tratamiento del colesterol o para activar las defensas del sistema inmunológico. La publicidad hace hincapié machaconamente que cierto yogourt o brebaje lácteo pueden de hecho mejorar las digestiones o ayudar a aliviar el estreñimiento. También se lanzan mensajes hacia la población de la tercera edad intentando convencerles de que los lácteos son una gran ayuda para fortalecer los huesos y llega el momento en que uno pierde de vista la línea divisoria entre lo que es un alimento y un medicamento. Sin embargo aquí tenemos que explicar detenidamente punto por punto, el cuento que le están echando...

El Cuento de las lecheras.

  • Intolerancia a la lactosa. Es sabido que con el paso de los años nuestras reservas enzimáticas van decreciendo hasta la edad adulta. La lactasa, que es la encargada de digerir la lactosa de la leche, así como las enzimas destinadas a digerir la proteína de la leche, terminan desapareciendo de nuestro organismo. Esto quiere decir que la leche es un alimento muy apropiado en nuestros primeros años de vida, pero más tarde, en la medida que vamos creciendo nuestra capacidad para digerir la leche va desapareciendo. Resulta irónico que quieran vendernos lácteos, alegando que nos ayudarán con la digestión y todavía más, cuando se insinúa que tenemos que consumirlos como postre, ya que es absolutamente todo lo contrario. Los lácteos son indigestos y además provocan inflamación intestinal y pesadez.
  • La mentira de los Bífidus. Se ha hecho mucha publicidad a costa de los bífidus y los L-Casei inmunitas como los grandes amigos de la flora intestinal y de la activación de nuestro sistema inmunológico. Esto es cierto en productos ecológicos como el Kéfir o el Chukrut. También los encurtidos como los pepinillos en vinagre potencian y regeneran la flora intestinal, pero en el caso de los lácteos que nos anuncian en televisión tenemos que disentir. Ningún producto que haya pasado un proceso de pasteurización puede conservar ninguna bacteria viva, ¡para eso se hace!... Así que esos "Bios" no están vivos y si se analiza bajo un microscopio podremos observar que no hay actividad biológica de ningún tipo en esos productos. 
  • Antibióticos y Hormonas. Se sabe que la industria lechera para mantener unos cánones de higiene apropiados y aumentar la productividad lo máximo posible, recurren al tratamiento de las vacas con cantidad de antibióticos y hormonas. La explotación constante de estos animales provoca serias infecciones en la ubres y parte de esos antibióticos finalmente los terminamos consumiendo nosotros. Las hormonas se utilizan para prolongar y aumentar la producción de la leche, motivo por el cual suelo recomendar a mis clientes con problemas endocrinos que la supriman radicalmente de sus dietas. Resulta irónico que mientras se insiste en que ciertos lácteos ayudan a la flora intestinal, realmente lo que se provoca es todo lo contrario, ya que los antibióticos destruyen la misma.



  • Una ayuda para tus huesos. Y por fin llegamos al punto más bochornoso de las mentiras que se cuentan en este gran cuento de la leche, el calcio y la ayuda para los huesos. Quizá también sea la mentira más antigua y con la que empezó toda la campaña acerca de los beneficios de la leche. ¿Cómo es posible que en Estados Unidos y Europa, los mayores consumidores de lácteos del mundo, seamos precisamente los mayores afectados de Osteoporosis?... La respuesta es obvia, es la propia leche la que provoca la descalcificación de los huesos por dos razones. Primeramente, porque el aporte de calcio que contiene la leche no es asimilable para nuestro organismo a diferencia del que pueden aportarnos los frutos secos o las verduras. El calcio no puede fijarse en los huesos porque necesita otro mineral para ello, que es el magnesio. El calcio por sí solo y en grandes cantidades, lo único que puede provocar son problemas arteriales y renales, ya que al no ser aprovechado, permanece continuamente en la corriente sanguínea provocando el endurecimiento de las arterias o depósitos cálcicos en los riñones. Secundariamente y quizá mucho más grave, es que la leche produce acidosis en el organismo cuando es digerida. Para contrarrestar esta acidez el organismo necesita fabricar bicarbonato y precisamente lo hace a costa de la reserva de minerales de nuestros huesos. Tengamos en cuenta que el esqueleto humano no sólo sirve para dar estructura a nuestro cuerpo, sino que es la gran reserva de minerales para mantener siempre equilibrado el nivel de PH adecuado. En consecuencia, utilizamos nuestras reservas de minerales para digerir un calcio de la leche que luego no vamos a poder aprovechar. Sabemos que los factores hormonales juegan un papel decisivo en la Osteoporosis, pero lo que sí está muy claro es que consumir leche de vaca no va a ayudar nada a nuestros huesos.
  • Beneficios nutricionales. Lamentablemente, en el proceso de elaboración de la leche se pierden casi todos los beneficios nutricionales de la misma. Nos han convencido de que la leche desnatada y desgrasada es la más saludable, cuando verdaderamente el beneficio de la misma está en su aporte calórico y en sus vitaminas liposolubles. Ya hemos mencionado que el calcio sin el magnesio no es aprovechable para el organismo y si encima le quitamos las vitaminas A, D, E y K, realmente no sabemos muy bien para qué la consumimos. A todo esto, también es conveniente comentar, que es reciclada hasta cuatro veces. Es decir, la leche que no se vende vuelve de nuevo a la lechera para ser de nuevo pasteurizada y envasada. En el culo de los briks están obligados a poner el número de veces que esa leche ha sido reciclada. Por eso todas tienen que ser enriquecidas. Si me dáis a elegir entre el aporte nutricional de un vaso de leche desnatada y un vaso de agua, teniendo en cuenta el proceso de indigestión, creo que es mas recomendable el vaso de agua.
  • Beneficios medicinales. Antiguamente en la India se utilizaba el ghee, la mantequilla clarificada, como remedio para los tratamientos de la medicina ayurvédica. Esta mantequilla hervida conservaba las propiedades medicinales de las plantas y el pasto que comía la vaca, para un sinfín de remedios curativos. Sin embargo, hoy en día las vacas son engordadas con piensos a base de maíz y de soja. Ni siquiera en las granjas ecológicas garantizan que sus vacas sean alimentadas 100% con pastos y en plena libertad como se hacía antes. No resulta rentable para ningún granjero y podemos afirmar que los beneficios medicinales que antiguamente tenía la leche o la mantequilla han desaparecido. 
Finalmente y para concluir, comentaré que la leche de vaca está relacionada con el aumento de mucosidad en los intestinos, lo que evita la absorción de otros nutrientes y que está en la lista de alimentos a suprimir, cuando hay casos de sinusitis, psoriasis, ezcemas, migrañas, etc. Recomiendo el consumo de lácteos a base de leche de oveja y cabra así como todos aquellos que sean de procedencia ecológica. Tampoco es necesario su consumo diario cuando la dieta es equilibrada y compensada con productos más saludables.