miércoles, 18 de marzo de 2015

Metabolismo, nuestra capacidad de cambio.

Hoy quiero reflexionar sobre el significado de la palabra metabolismo y la importancia que el mismo tiene sobre nuestras vidas. Literalmente, metabolismo significa cambio y aunque estamos acostumbrados a hablar de metabolismo como el conjunto de procesos fisiológicos que se dan en nuestro organismo, como consecuencia de cientos de reacciones químicas para el sustento y generación de vida, cabría también definir metabolismo, como a la sucesión de procesos que pueden darse en nuestra vida para adaptarnos a la realidad que vivimos. 

La realidad es un continuo de movimientos, reacciones y relaciones que se pueden observar en la naturaleza de todo en el Universo. Lo podemos observar a nivel celular con el microscopio y lo podemos observar en el firmamento con un telescopio. Una realidad que es cambiante a cada minuto, aunque nosotros intentamos aferrarnos a la idea de que todo sigue igual, por que eso nos proporciona una falsa sensación de seguridad que apenas consigue mitigar la incertidumbre y el miedo a lo distinto. 

Nuestra mente invierte una gran cantidad de energía intentando encontrar certezas y seguridad en el día a día, respondiendo siempre de la misma manera y realizando los mismo rituales, aún cuando las situaciones sean cambiantes. Nos levantamos por la mañana cuando el despertador nos avisa, nos duchamos y vestimos, desayunamos, vamos al trabajo... y muchas veces, llegamos a los sitios sin saber como hemos llegado y se nos ha pasado el día sin haber tomado una sola decisión consciente por nosotros mismos. El cuerpo ya se ha aprendido nuestra rutina y nuestro cuerpo, nos lleva y nos trae de un sitio para otro, sin que muchas veces seamos conscientes de qué estamos haciendo. La rutina termina sustituyendo a nuestra capacidad de elección y consecuentemente, a nuestra capacidad de cambio. La rutina nos proporciona seguridad cuando sabemos a qué hora tenemos que despertarnos, dónde trabajamos, qué tenemos que comer cada día de la semana e incluso, a dónde nos vamos a ir o qué vamos a hacer cuando tengamos un momento de ocio. Y cuanta más seguridad nos proporciona esa rutina, más miedo tenemos del cambio.

Esa es la gran diferencia entre un niño y un adulto. El niño descubre el mundo y su realidad, admitiendo sin miedo todo cuanto va descubriendo. Su mente y su cuerpo vive en un continuo proceso de cambio que le permite crecer y desarrollarse. Sin embargo, el adulto empieza a deteriorarse y a envejecer en el momento en que deja de experimentar, de descubrir, de preguntarse a sí mismo qué es lo que más le conviene o lo que más le apetece y sobre todo, cuando se olvida de decidir. El adulto vive preocupado siempre por los mismos problemas y responde siempre lo mismo,  aun cuando las cuestiones y las situaciones sean distintas. Siempre tenemos dispuesto en la punta de la lengua un "NO" rotundo a todo aquello que nos cuestione nuestra rutina o pueda provocar un cambio en nuestras vidas. Nuestra mente se atrinchera detrás de un muro de excusas, creencias y prejuicios a los que solemos llamar responsabilidad o sentido común, aunque no es otra cosa que "miedo al cambio". Y si, como dijimos al principio, metabolismo significa cambio y el cambio es nuestra capacidad de adaptarnos a nuestra realidad siempre cambiante, llegamos rápidamente a la conclusión de cual es el origen de todas la enfermedades.

La enfermedad no es otra cosa que nuestra incapacidad para adaptarnos al cambio continuo que es en realidad nuestra existencia. Como decía J. Lennon, la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado en otros planes, aunque yo matizaría, "preocupado" en lo de siempre. Un accidente inesperado, un despido laboral, una discusión con un vecino... la vida nos va planteando situaciones nuevas a cada momento que precisan de respuestas nuevas, mientras nosotros seguimos respondiendo lo mismo una y otra vez. La vida nos sucede y termina siendo algo que nos ocurre cuando ya hemos renunciado a decidir cómo deseábamos que fuera. La rutina nos termina atrapando y nuestra mente, secuestrada por el miedo al cambio termina bloqueando nuestro metabolismo.

La mente se niega a cambiar, cuando todos los procesos internos de nuestro cuerpo necesitan cambiar, cuando todo en el universo necesita cambiar. Este es el gran conflicto que termina provocando la enfermedad. 

Nuestro objetivo en Metabolismo y Nutrición no es otro que acompañar a nuestros clientes a que permitan realizar pequeños cambios en su vida. Cuando una persona enferma, permite un cambio en su dieta, en su manera de pensar o en su manera de actuar, está permitiendo que todo pueda empezar a cambiar, no sólo a nivel fisiológico, sino también en su entorno, en sus relaciones personales y finalmente, en su forma de ver la vida. Un pequeño cambio puede ser como una piedra que cae por la ladera de una montaña y acaba convirtiéndose en una gran bola de nieve que termina transformando todo el paisaje.

Hoy, sólo por hoy, haz la prueba. Cambia tu desayuno, deja de hacer algo que haces siempre, haz algo con la mano que nunca usas, sonríe a ese vecino al que nunca saludas, guárdate las llaves en otro bolsillo, empieza una nueva actividad... Cambia, juega, descubre y sobre todo, no te olvides de decidir tu propia vida.